Después de pasar todo el mes de diciembre a menos de 0ºC incluso llegando a -25ºC por fin llegamos a esa isla paradisiaca que nos enamoró hace 10 meses.  Desde que la dejamos hemos estado soñando con volver y que mejor forma de empezar nuestro viaje que con unos días de relax y desconexión cargando las pilas para la aventura que llevamos planeando desde hace mucho tiempo.

Nos hemos enamorado aún más y, definitivamente, Rihiveli está en nuestra lista de lugares mágicos como lo es Quechee, Vermont, donde hemos pasado este diciembre más que frío pero también inolvidable. Ha sido un contraste increíble pasar de un frío extremo a un calor intenso. Cambiamos el blanco y gris del invierno de New England por el azul turquesa de las aguas del Océano Indico.   Te das cuenta de lo increíble que es el mundo en el que vivimos y si eres positivo y agradecido hay belleza en todo lo que te rodea.  Después de unos meses de mucha actividad, viajes y compromisos, han sido unos días de relax y reflexión bien merecidos, en una isla de menos de 1 Km cuadrado, sin apenas conexión uno de repente se encuentra de frente con el tiempo… pero del bueno del que sobra. Tienes tiempo de todo, sin prisas y el día se hace largo, laarguísimo. Las mismas 24 horas parece que se multiplican. Qué felicidad.

Lo que mas nos gusta de Rihiveli es su ambiente súper relajado y poder vivir unos días entre naturaleza, donde básicamente con un bañador, un pareo y mucha crema de sol tienes suficiente.  Es un resort muy simple, con lo básico, pero en eso esta su belleza.   Estas dentro de un pequeño bosque tropical, rodeado de un mar cristalino en el cual a menos de 200 metros hay delfines que aun se acercan más por las tardes. Puedes salir en kayak y estar las horas que aguantes al sol contemplándoles nadar, saltar, jugar y escuchándoles hablar entre ellos. Esta experiencia es indescriptible. De repente vuelves a ser niño otra vez.  Al otro lado de la isla, hacia las tres de la tarde vienen los tiburones, si tiburones, y grandes. Impresionan y es divertidísimo ver la reacción de la gente que viene a verlos. Este año nos atrevimos a pasear por esta zona en kayak y tenerles bien cerquita. En cualquier momento nadando entre isla e isla puedes encontrarte con una manta y un sin fin de peces de todos los colores. Un día cuando estábamos bañándonos en la orilla nos dimos cuenta que nadaba alrededor nuestro una cría de tiburón.

Los amaneceres desde Sunrise Island, la islita que esta en frente de Rihiveli, son espectaculares y merece la pena el madrugón.  En la terraza del “sunset bar” en la playa puedes disfrutar del  atardecer, mientras cenas y quedarte contemplando las estrellas. Sin duda en esas tardes viendo el atardecer pensamos en todos nuestros amigos y socios con los cuales nos gustaría vivir esta experiencia. Hablamos de lo divertido que sería estar en un lugar como este juntos. De ti depende, porque nosotros estamos decididos a volver.

 

En kayak con los tiburones

Relax puro

EmpoweringU to be Here

Un paseo por el paraiso

360 desde Sunrise Island

Disfrutando de los delfines

Encontramos una isla desierta

Manta

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Written by Cristina Costa
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